martes, 16 de noviembre de 2010

Rosa Blanca

Si piensas que soy un momento,
Inicia la despedida.
Aspiro a una vida
leyendo de tus ojos,
gastando caricias,
una vida a tu lado,
no digas que no sabías.

Desearía no amarte
¿increíble?
amor, sólo te traigo desdichas,
respeto tus deseos,
espero me bendigas,
creo que pido demasiado,
incluso pido tu vida.

Bajo esta piel de lobo,
escondo el cordero que se sacrifica,
si crees que al amarte miento,
urge que me despidas.
No deseo compasión,
antes muerte,
rechazo y desdicha.

Oye primero mis reglas,
sí, condiciono tu vida.
Antes que libertad, fidelidad,
besos míos, por siempre mía.

La pasión bajo tu falda,
atrapada en mis sábanas,
no más.
Cuerpo y alma, totalmente mía.
así te lo digo,
sin mentiras ni tapujos,
ignorando la cortesía.

Gritando a media noche
¡nunca más una mentira!
Ignorando que tal vez esta noche,
firme con estas letras,
idiotez, cobardía,
cartas de desahucio,
axiomas de lejanía,
quizá hoy me odies,
un poco más cada día,
es posible que me odies,
mis peticiones condicionan tu vida.

Espero de ti lo mismo,
hecatombe de reglas,
esperanza estricta,
cariño, te pido;
Amor, vida, entrega.
Niña de mi vida,
sí, esto es un sueño,
arrebato de alcohol,
disturbio de adrenalina,
orgasmo de un loco,
discurso de suicida.

En esta media botella
sello mi mensaje,
escribo mi vida,
redacto mis penas,
ensayo sobre mis temores,
leo mis desdichas.

Oigo en la noche
tu voz y me erizo,
rio para mis adentros,
oro por tu dicha.

Yo, que aún ebrio miento,
digo la verdad en estas rimas.
imagina mi sorpresa,
grises pensamientos,
orígenes inciertos,
amor encubierto.
dime si me amas,
incluso si me olvidas.
oscuro futuro incierto,
siempre tu amor, sólo tu dicha.

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